Sentirse mal después de comer es una experiencia habitual en muchos de nuestros clientes, te explicamos las causas más comunes a las que suele ser debido y también las soluciones a adoptar para evitar dichas molestias.
¿Por qué te encuentras mal después de comer?
Sin duda, la situación más común que hace que sintamos malestar después de comer es haber ingerido un exceso de comida. Consumir raciones más grandes de lo necesario por no saber parar a tiempo ocasiona a posteriori sensaciones tanto físicas, como psicológicas negativas.
Aunque para entender nuestra realidad, solemos disociar nuestro cuerpo en parte físico y psicológica, es de sobra conocido que estas dos áreas son en realidad parte del complejo mecanismo que somos, interactuando constantemente entre sí. No en vano, el estómago y el aparato digestivo son las zonas de mayor congregación neuronal en nuestro cuerpo si exceptuamos el cerebro.
Por ello, resulta fácil de entender que cuando el volumen de comida ingerido es muy superior a la capacidad habitual del estómago, obliga a éste, a tener que aumentar de tamaño a fin de acoger ese exceso de volumen, lo que ocasionará sensaciones de dolor, hinchazón, incomodidad, etc., que a su vez ocasionarán un malestar psicológico asociado.
Sentir culpa por romper una dieta
Si además, la persona se encuentra en procesos de control de peso, aparecerá una emoción tan conocida como la culpabilidad, que no hará otra cosa que acentuar el malestar que ya se está padeciendo.
Otro factor común es haber ingerido comida pesada o con mucha grasa. Los fritos o alimentos altos en grasas saturadas pueden causar indigestión y malestar estomacal. Reducir este tipo de ingestas o su volumen cuando no podamos evitarlo nos ayudará a reducir el malestar.
También hemos de tener en cuenta que a medida que vamos cumpliendo años, la acidez de nuestro estómago va descendiendo, por lo que es muy probable que alimentos que a una determinada edad no nos sientan mal, lo hagan a medida que nuestra edad va aumentando.
Otro factor a tener en cuenta hoy en día es el tema de las intolerancias alimentarias. El origen de esta cuestión es controvertido, algunos expertos atribuyen el origen de este aumento exponencial en el número de alergias e intolerancias a la contaminación en nuestras ciudades, mientras que otros lo achacan al uso de pesticidas y químicos en la agricultura. Estas alergias o intolerancias pueden ocasionar reacciones severas que van desde molestias digestivas hasta síntomas más graves.

La ansiedad y el estrés
Por otro lado, en la sociedad en la que vivimos, la ansiedad y el estrés pueden ser enemigos implacables a la hora de tener una digestión saludable. Cuando el organismo percibe una amenaza externa que pone en riesgo su integridad, paraliza todo proceso no imprescindible para la lucha o huida, que permita salvar la vida, y la digestión forma parte de estos procesos suspendidos. Este mecanismo emocional tan válido para la vida en la selva, nos trae consecuencias traumáticas en un entorno en el que la inmensa mayoría de los estímulos que percibimos como amenazas son imaginados (despido, hipoteca, horarios, etc.). Esta inmovilización de los recursos necesarios para la digestión, será percibida por la persona, como en casos anteriores, en forma de malestar, hinchazón, etc.
También vinculado a el estrés, encontramos el caso de las personas que mastican poco los alimentos, esto ocasionará que los bolos de comida que llegan al estómago tengan un mayor tamaño y por tanto éste tendrá un mayor trabajo, lo que devendrá una vez más en sensaciones negativas para la persona.
Para acabar con esta descripción de las causas que nos pueden llevar a tener malestar después de comer, no hemos de olvidar que, en ocasiones, determinados problemas físico/médicos pueden originar estas situaciones. Por ejemplo, una hernia de hiato producirá un reflujo gastroesofágico que será percibido por la persona como ardor e incomodidad debido a que las paredes del esófago no se encuentran protegidas contra los ácidos del estómago. Detectar este tipo de patologías nos permitirá un tratamiento de la situación más acertado.
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¿Qué hacer si te sientes mal después de comer?
De manera resumida y sin entrar en detalles, podemos dar unos consejos generales que nos permitan deshacernos de las malas sensaciones después de comer. En principio, los factores que debemos tener en cuenta, son:
- Mantener un horario regular para las comidas.
- Preparar tus propias comidas cuando sea posible para así controlar en mayor medida los ingredientes y su preparación.
- Escuchar a tu cuerpo para aprender que alimentos nos sientan mejor y cuáles no.
- Consultar con un médico si persisten los síntomas.
Cómo prevenir sentirse mal después de comer
De manera más específica, y dando solución a los problemas que enumerábamos como los más comunes anteriormente, podemos aportar otras soluciones más enfocadas dependiendo del origen detectado.
Cuando el problema proviene de un exceso de comida, o bien de un defecto en el proceso de masticación, una solución ideal puede venir del Mindfull Eating o Alimentación Consciente que explicamos en un artículo anterior. Practicar la atención plena al comer, sirviendo porciones adecuadas y escuchando las señales de saciedad del cuerpo, cortarán de raíz todas las molestias.
Cuando el problema proviene de una comida pesada o con mucha grasa, la salida la encontramos en la elección de comidas más ligeras y eligiendo métodos de cocción más saludables como puede ser cocinar al vapor, asado o hervido.
En el caso de alergias e intolerancias, puede ser de gran ayuda, llevar un diario alimentario que nos permita identificar alimentos problemáticos o consultar con un profesional para pruebas diagnósticas específicas si es necesario.
También puede ser interesante en el caso del reflujo, evitar acostarse inmediatamente después de comer, manteniendo la cabeza elevada, además de evitar ingredientes irritantes como pueden ser los pimientos, picantes, cítricos, etc.
En el caso del estrés o ansiedad, lo ideal sería, buscar solucionar el problema en su origen, es decir, en las circunstancias que rodean a la persona que esta percibe como amenazantes y que están originando esa respuesta emocional. En este tipo de casos, las técnicas de respiración, de relajación, de afrontamiento positivo de las situaciones, pueden resultar de gran ayuda.
Recomendaciones nutricionales
Esperamos haber sido certeros en este análisis de las posibles causas y soluciones a esta problemática tan común en nuestros días, como recomendaciones nutricionales añadidas tenemos que recalcar una vez más, la importancia de una alimentación variada, con gran presencia de frutas, verduras, semillas o legumbres y ausencia en lo posible de alimentos ultra procesados o ultra fabricados.
Si necesitas cualquier aclaración, o crees que ha llegado el momento de que un profesional te ayude en este proceso, en Nutrium tienes siempre una mano que te puede ayudar en este camino.
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