Alimentación infantil

Alimentación infantil - Nutrium Dietistas Nutricionistas en Logroño
Hábitos alimentarios

La alimentación infantil es una rama de la nutrición importantísima, ya que en la edad escolar es cuando vamos construyendo los cimientos de lo que será la dieta en el futuro.

Con la alimentación de los niños se cometen muchos errores hoy en día, quizá no seamos plenamente conscientes de la importancia que tiene cómo se alimentan cuando son pequeños; quizá se piense, erróneamente, que un niño delgado puede comer lo que quiera porque está sano; quizá descuidamos nuestra salud hasta que ya no tiene remedio…

Lo que un niño come, desde los 6 meses de edad, va a influir en su futura salud, por lo que debemos prestar atención a  sus hábitos alimentarios desde que comienza con la alimentación complementaria.

¿Qué cantidad de comida le doy?

Es una pregunta muy común entre padres y madres y una de las grandes dudas que se generan; “estará comiendo suficiente” “no come casi nada” “no se termina nunca lo que hay en el plato”.
Bien, tengamos en cuenta los siguientes datos:

En España, en torno a un 80% de los adultos se preocupan porque sus hijos no comen lo suficiente.
Casi el 45% de los niños españoles de más de 6 años presenta sobrepeso u obesidad.
Hay cierta incongruencia entre lo que creemos que ocurre y lo que realmente está pasando con la alimentación infantil.

Un niño, desde los 6 meses, tiene que comer la cantidad que determina su propio apetito, y es que para eso existe el hambre, para regular la cantidad de comida que debemos ingerir.
En el caso de los adultos, la percepción del apetito se puede ver “distorsionada” por factores como la ansiedad, estrés, incompatibilidad de horarios de comidas con trabajo, emociones, dietas… sin embargo, lo niños identifican de una manera más objetiva su hambre y por tanto, debemos respetar esas sensaciones.

El factor que más puede influir en su comportamiento respecto a la cantidad de alimento que consumen son las distracciones, por lo que el uso de móviles, televisiones… está totalmente desaconsejado durante la comida.

Baby Led Weaning - Nutrium dietista nutricionista
Baby Led Weaning - Nutrium dietista nutricionista
¿Qué cantidad de comida le doy?

Es una pregunta muy común entre padres y madres y una de las grandes dudas que se generan; “estará comiendo suficiente” “no come casi nada” “no se termina nunca lo que hay en el plato”.
Bien, tengamos en cuenta los siguientes datos:

En España, en torno a un 80% de los adultos se preocupan porque sus hijos no comen lo suficiente.
Casi el 45% de los niños españoles de más de 6 años presenta sobrepeso u obesidad.
Hay cierta incronguencia entre lo que creemos que ocurre y lo que realmente está pasando con la alimentación infantil.
Un niño, desde los 6 meses, tiene que comer la cantidad que determina su propio apetito, y es que para eso existe el hambre, para regular la cantidad de comida que debemos ingerir.

En el caso de los adultos, la percepción del apetito se puede ver “distorsionada” por factores como la ansiedad, estrés, incompatibilidad de horarios de comidas con trabajo, emociones, dietas… sin embargo, lo niños identifican de una manera más objetiva su hambre y por tanto, debemos respetar esas sensaciones.

El factor que más puede influir en su comportamiento respecto a la cantidad de alimento que consumen son las distracciones, por lo que el uso de móviles, televisiones… está totalmente desaconsejado durante la comida.

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Por un día no pasa nada

“yo a mis hijos no les doy bollería”
“las chuches sólo para el fin de semana”
“por un día no pasa nada”

Estas frases son muy comunes cuando nos referimos a la alimentación infantil y en ocasiones sirven como justificación cuando se les ofrecen alimentos insanos.

Pero es imprescindible analizar cuántas excepciones viven los niños en relación con la comida insana (alimentos procesados, azucares, refrescos…) porque si nos paramos a pensar o incluso si anotamos todas esas situaciones puntuales en las que somos más permisivos con una mala alimentación, nos daremos cuenta de que son mucho más habituales de lo esperado.

Sumamos el día que la abuela les compra o cocina algo “especial”, la chuche que le ha regalado el comerciante del barrio, el premio por conseguir algún reto en el cole, el cumpleaños de los primos, tíos, abuelos, amigos compañeros, el fin de semana que es especial, las excursiones, el día de comida a domicilio de la semana en casa, el heladito de la tarde de verano… pero si resulta que comen más alimentos azucarados y procesados que alimentos saludables!!!

El niño comerá en función de lo que crece y no crecerá en función de lo que come

Al revés de lo que se suele pensar, el apetito del niño se irá regulando en función de la energía que necesita, por lo que si se encuentra en un periodo de crecimiento tendrá más hambre que si no está en uno de esos picos tan característicos de los niños.

El crecimiento viene determinado genéticamente, es decir, un niño tiene más posibilidades de que sea alto si sus padres lo son, y no de la leche que tome en el desayuno.

Existen factores que pueden perjudicar el desarrollo del niño y por tanto su crecimiento, pero se trata de problemas graves de desnutrición o enfermedades que diagnosticará el pediatra en las revisiones rutinarias.
Más importante es que nos preocupemos de su peso que de la altura, y no precisamente por su bajo peso sino todo lo contrario, ya que las estadísticas nos indican que el sobrepeso es un problema real y que debemos afrontar inmediatamente.

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El niño comerá en función de lo que crece y no crecerá en función de lo que come

Al revés de lo que se suele pensar, el apetito del niño se irá regulando en función de la energía que necesita, por lo que si se encuentra en un periodo de crecimiento tendrá más hambre que si no está en uno de esos picos tan característicos de los niños.

El crecimiento viene determinado genéticamente, es decir, un niño tiene más posibilidades de que sea alto si sus padres lo son, y no de la leche que tome en el desayuno.

Existen factores que pueden perjudicar el desarrollo del niño y por tanto su crecimiento, pero se trata de problemas graves de desnutrición o enfermedades que diagnosticará el pediatra en las revisiones rutinarias.
Más importante es que nos preocupemos de su peso que de la altura, y no precisamente por su bajo peso sino todo lo contrario, ya que las estadísticas nos indican que el sobrepeso es un problema real y que debemos afrontar inmediatamente.

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¿Qué le doy de comer?

Ya hemos hablado de la cantidad de comida en la alimentación infantil, es decir, de la importancia de respetar el apetito del niño a la hora de ofrecerle los alimentos. Ahora veamos el tipo de dieta que debe seguir…

A partir de los 6 meses,
el bebé debe continuar con la leche como alimento principal (lactancia materna siempre que sea posible) pero ya comenzaremos a introducir alimentos complementarios, de forma progresiva, de uno en uno para comprobar tolerancia.

Comenzaremos con verduras, hortalizas, frutas, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevo… prácticamente todo tipo de alimentos excepto aquellos que supongan un riesgo para el bebé como leche de vaca, frutos secos o pescado azul.

Muy interesante es practicar el método Baby Led Weaning, que consiste en ofrecer al niño alimentos sin triturar, en su estado natural, con preparaciones similares al resto de la familia (sin sal) y dejando que sea el propio niño el que regule su ingesta, comiendo por sí mismo con las manos.

Durante esta época se evitarán alimentos que puedan provocar riesgo de atragantamiento como frutos secos enteros, uvas, tomates cherry, etc.

A partir de los 12 meses y hasta los 3 años
seguiremos teniendo precauciones con alimentos susceptibles de atragantamiento, evitaremos un consumo elevado de pescados azules y alimentos proteicos y las elaboraciones y menús pueden ser prácticamente como las del resto de la familia, añadiendo también los lácteos procedentes de la vaca.

A los 3 años de edad,
un niño puede comer lo mismo que su familia, siempre que la familia tenga unos buenos hábitos y practiquen una dieta saludable.

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¿Qué le doy de comer?

Ya hemos hablado de la cantidad de comida en la alimentación infantil, es decir, de la importancia de respetar el apetito del niño a la hora de ofrecerle los alimentos. Ahora veamos el tipo de dieta que debe seguir…

A partir de los 6 meses,
el bebé debe continuar con la leche como alimento principal (lactancia materna siempre que sea posible) pero ya comenzaremos a introducir alimentos complementarios, de forma progresiva, de uno en uno para comprobar tolerancia.

Comenzaremos con verduras, hortalizas, frutas, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevo… prácticamente todo tipo de alimentos excepto aquellos que supongan un riesgo para el bebé como leche de vaca, frutos secos o pescado azul.

Muy interesante es practicar el método Baby Led Weaning, que consiste en ofrecer al niño alimentos sin triturar, en su estado natural, con preparaciones similares al resto de la familia (sin sal) y dejando que sea el propio niño el que regule su ingesta, comiendo por sí mismo con las manos.

Durante esta época se evitarán alimentos que puedan provocar riesgo de atragantamiento como frutos secos enteros, uvas, tomates cherry, etc.

A partir de los 12 meses y hasta los 3 años
seguiremos teniendo precauciones con alimentos susceptibles de atragantamiento, evitaremos un consumo elevado de pescados azules y alimentos proteicos y las elaboraciones y menús pueden ser prácticamente como las del resto de la familia, añadiendo también los lácteos procedentes de la vaca.

A los 3 años de edad,
un niño puede comer lo mismo que su familia, siempre que la familia tenga unos buenos hábitos y practiquen una dieta saludable.

Algunos consejos sobre alimentación infantil:
  • Evita el consumo de alimentos procesados y azucarados (por un día sí puede pasar)
  • El ejemplo es la mejor manera de enseñar a un niño a comer de forma saludable
  • Respeta su apetito y deja que coma la cantidad que quiera, dentro de una oferta variada y saludable
  • No premies ni castigues con la comida; aprenderá a usar la alimentación como un recurso para gestionar sus emociones.
  • Procura que el entorno del niño colabore (abuelos, amigos, adultos a su cargo…)
  • No le des alimentos insanos y azúcar por es un niño delgado, la delgadez no tiene por qué ser signo de salud.
  • Trata de hacer al menos una comida en familia al día, es importante que se establezca un vínculo en torno a la mesa, donde no hay conflictos y sea un momento de diversión, compartir momentos y genere emociones positivas para el niño.
  • Hazle partícipe del menú de casa, que ayude en las elaboraciones, elecciones en el mercado… cuando los niños se siente in luidos en las decisiones son más receptivos a probar cosas nuevas y variadas.
  • Aporta gran variedad de texturas y colores en los platos, esto les resulta más atractivo
  • No le escondas alimentos que no le gustan ni le engañes con la comida, perderá la confianza, rechazará nuevas propuestas y no aprenderá a comer ese alimento de forma natural.
  • Utiliza los juegos y la imaginación para elaborar el menú, recetas o propuestas en la mesa.
Algunos consejos sobre alimentación infantil:
  • Evita el consumo de alimentos procesados y azucarados (por un día sí puede pasar)
  • El ejemplo es la mejor manera de enseñar a un niño a comer de forma saludable
  • Respeta su apetito y deja que coma la cantidad que quiera, dentro de una oferta variada y saludable
  • No premies ni castigues con la comida; aprenderá a usar la alimentación como un recurso para gestionar sus emociones.
  • Procura que el entorno del niño colabore (abuelos, amigos, adultos a su cargo…)
  • No le des alimentos insanos y azúcar por es un niño delgado, la delgadez no tiene por qué ser signo de salud.
  • Trata de hacer al menos una comida en familia al día, es importante que se establezca un vínculo en torno a la mesa, donde no hay conflictos y sea un momento de diversión, compartir momentos y genere emociones positivas para el niño.
  • Hazle partícipe del menú de casa, que ayude en las elaboraciones, elecciones en el mercado… cuando los niños se siente in luidos en las decisiones son más receptivos a probar cosas nuevas y variadas.
  • Aporta gran variedad de texturas y colores en los platos, esto les resulta más atractivo
  • No le escondas alimentos que no le gustan ni le engañes con la comida, perderá la confianza, rechazará nuevas propuestas y no aprenderá a comer ese alimento de forma natural.
  • Utiliza los juegos y la imaginación para elaborar el menú, recetas o propuestas en la mesa.
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