El SIBO o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado es una alteración en la que la cantidad de bacterias presentes en esta parte del tubo digestivo aumenta de forma anormal. Aunque las bacterias forman parte de un sistema digestivo sano, cuando se acumulan en exceso pueden interferir en la digestión, provocar inflamación y generar síntomas que afectan de forma importante a la calidad de vida.
El SIBO suele ir acompañado de mala absorción de nutrientes, molestias digestivas crónicas y cambios en el tránsito intestinal. La alimentación juega un papel fundamental en su diagnóstico, tratamiento y control de síntomas.
¿Cómo saber si padeces de SIBO?
Existen varios síntomas asociados al SIBO. Aunque es importante recalcar que no todos se presentan en todas las personas, la presencia reiterada de varios de ellos puede indicar la necesidad de una valoración profesional (médico digestivo y dietista-nutricionista) y una prueba diagnóstica.
Distensión abdominal
La distensión abdominal es uno de los síntomas más frecuentes e indicadores de SIBO. La hinchazón suele aparecer después de las comidas y puede aumentar a lo largo del día. La distensión se produce por la fermentación excesiva de los alimentos en el intestino delgado.
Flatulencias o gases excesivos
El exceso de bacterias genera más gas de lo habitual. Esto puede provocar molestias, eructos constantes o sensación de presión abdominal.
Diarrea
Algunas personas presentan diarrea frecuente debido a la irritación intestinal y a la mala absorción de nutrientes.
Estreñimiento
También hay casos en los que ocurre al contrario que hemos plasmado arriba, el SIBO puede enlentecer el tránsito intestinal, causando heces duras y dificultad para evacuar. Es por ello que es muy importante estudiar e individualizar cada caso, así como personalizar la dieta. Podría interesarte este artículo sobre el estreñimiento.
Dolor o malestar abdominal
Las molestias abdominales son muy variables, pueden variar desde pinchazos hasta dolor difuso. A menudo mejora temporalmente después de evacuar o expulsar gases.
Fatiga o sensación de falta de energía o cansancio generalizado
La malabsorción de vitaminas del grupo B y otros nutrientes puede generar cansancio persistente. En estos casos la solución es enriquecer la dieta con alimentos de este grupo, así como valorar una posible suplementación.
Cambios en el apetito
Algunas personas presentan pérdida del apetito debido a las molestias digestivas constantes. En otros casos, también ocurre lo contrario, por lo que mirado de manera aislada no es indicativo de SIBO.
¿Cómo afecta el SIBO a la dieta?
El SIBO impacta directamente en la forma en que el cuerpo procesa y absorbe los alimentos. Debido al exceso de bacterias en el intestino delgado:
- Se reduce la absorción de nutrientes, especialmente vitaminas liposolubles, hierro y B12.
- Se produce una fermentación temprana de los carbohidratos, causando gases, dolor y distensión.
- Puede alterarse el tránsito intestinal, dando lugar a diarrea o estreñimiento.
- El organismo puede presentar sensibilidad a ciertos grupos de alimentos, como los ricos en FODMAPs.
- Se genera inflamación intestinal, lo que agrava la sintomatología después de comidas copiosas o difíciles de digerir.
La dieta debe adaptarse teniendo en cuenta estos aspectos, de manera que se reduzca la fermentación y permita que el sistema digestivo se estabilice.
¿Cómo debe ser la dieta para SIBO?
La alimentación en el SIBO debe enfocarse en:
- Reducir temporalmente alimentos fermentables, para disminuir los síntomas.
- Favorecer una digestión más ligera con alimentos de fácil absorción.
- Proteger la mucosa intestinal mediante una ingesta adecuada de proteínas y grasas saludables.
- Evitar ultraprocesados, azúcares simples y alimentos que aumenten la fermentación bacteriana.
Aunque existen protocolos conocidos (como la dieta baja en FODMAPs), la intervención ideal debe ser personalizada y supervisada por un profesional.
Cada persona es diferente.
Tu alimentación también debería serlo.
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Dieta para la preparación de la prueba SIBO
La prueba más utilizada para detectar el SIBO es el test de aliento con lactulosa o glucosa. Se trata de un procedimiento sencillo y no invasivo: el paciente debe soplar en una boquilla específica para analizar, a lo largo de varios intervalos durante unas 3–4 horas, los niveles de hidrógeno y metano que se liberan en el aliento después de ingerir un sustrato.
La preparación para esta prueba es fundamental para obtener resultados fiables. Generalmente se recomienda durante las 24 horas previas:
- Seguir una dieta baja en residuos: carnes blancas, pescados, huevos, arroz blanco o caldos suaves.
- Evitar completamente alimentos fermentables: cereales integrales, legumbres, frutas, verduras, lácteos y bebidas vegetales.
- No consumir alcohol, café ni edulcorantes.
- Mantener ayuno entre 8 y 12 horas antes de la prueba, según indicación médica.
El objetivo es reducir al mínimo la actividad bacteriana para que la prueba refleje una lectura real.

Menú semanal para SIBO o sobrecremiento bacteriano
| Tipo de comida | Lunes | Martes | Miercoles | Jueves | Viernes | Sabado | Domingo |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Desayuno | Infusión Yogur sin lactosa con semillas y plátano | Infusión Tostada de pan sin gluten con pavo | Infusión Tortilla francesa Naranja | Infusión Huevos revueltos con espinacas | Infusión Yogur sin lactosa con kiwi y avena sin gluten | Infusión Bizcocho casero de avena y plátano | Infusión Tostada sin gluten con pavo y huevo revuelto |
| Merienda | Puñado de nueces | 2 mandarinas | Yogur sin lactosa con arándanos | Infusión Galletas caseras de avena y plátano | Pan sin gluten con pechuga de pavo | Yogur sin lactosa con arándanos | Infusión Plátano |
| Comida | Arroz blanco con zanahoria y pollo a la plancha | Crema de calabaza Pescado al horno con patata | Filete de ternera con calabacín a la plancha | Espinacas gratinadas con salmón | Chips de boniato Pollo al horno con zanahoria | Quinoa con calabacín y atún | Ensalada de pepino y rúcula |
| Cena | Tortilla francesa de espinacas | Tortilla francesa de jamón y calabacín | Pulpo con calabaza | Puré de zanahoriasGambas a la plancha | Espaguetis de calabacín con pollo | Brochetas de pollo o solomillo con piña | Fajita sin gluten de pollo con verduras bajas en FODMAP |
Alimentos recomendados si padeces de SIBO
- Carnes magras: pollo, pavo, ternera magra.
- Pescado blancos y azules.
- Huevos.
- Verduras bajas en FODMAP: calabacín, zanahoria, espinacas, pepino.
- Tubérculos: patata, boniato.
- Arroz banco, quinoa y avena sin gluten.
- Frutas bajas en FODMAP: arándanos, fresas, cítricos (mandarina, naranja, kiwi), piña, plátano.
- Lácteos sin lactosa, quesos curados y alternativas vegetales.
- Grasas saludables: aceite de oliva, aguacate.
- Frutos secos y semillas en porciones moderadas.
- Especias como el jengibre, orégano, anís verde, cúrcuma.
Alimentos prohibidos si padeces de SIBO
- Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias).
- Ajo y cebolla.
- Cereales integrales y con gluten (trigo, cebada, centeno).
- Azúcares simples, miel, jarabes.
- Bebidas con gas.
- Lácteos con lactosa.
- Edulcorantes como sorbitol, manitol o xilitol (polialcoholes).
- Frutas altas en FODMAP: manzana, pera.
- Verduras altas en FODMAP como col, brócoli, coliflor, alcachofas o espárragos.
- Alcohol.
Recomendaciones nutricionales
El abordaje del SIBO debe ser siempre integral y estar adaptado a cada persona. A nivel nutricional, el objetivo principal es reducir la sintomatología digestiva, mejorar la absorción de nutrientes y favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.
Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Priorizar comidas sencillas, con preparaciones poco grasas y de fácil digestión.
- Evitar ayunos prolongados y establecer una estructura de comidas regular para favorecer el correcto funcionamiento intestinal.
- Introducir los cambios dietéticos de forma progresiva, valorando siempre la tolerancia individual.
- No mantener restricciones estrictas durante largos periodos sin supervisión, ya que pueden comprometer el estado nutricional y la salud intestinal.
- Revisar posibles déficits nutricionales (como vitamina B12, hierro o vitaminas liposolubles) y valorar la necesidad de suplementación.
- Prestar atención al contexto emocional, ya que el estrés y la ansiedad pueden agravar los síntomas digestivos.
Es importante recordar que la intervención en SIBO no se basa únicamente en la alimentación. La tríada del tratamiento incluye el uso de tratamiento farmacológico cuando está indicado, el abordaje nutricional y el trabajo sobre el estilo de vida y la gestión del estrés.
Dado que se trata de una patología compleja, con múltiples causas y manifestaciones, es fundamental contar con el acompañamiento de un profesional especializado. En Nutrium contamos con un equipo de Dietistas-Nutricionistas que pueden ayudarte a adaptar la dieta a tu caso concreto y a recuperar tu bienestar digestivo.
Cada persona es diferente.
Tu alimentación también debería serlo.

